HISTORIA•

Historia del Festival Skaricuao • Por: Eduardo Malavé

A finales de los ochenta, a unos quince años de la fundación de la Parroquia Caricuao, surge una espontánea y particula movida musical en el oeste de la ciudad. Eran tiempos de cassettes y fanzines, rociados con un legítimo amor por la cultura y una mirada al ombligo de las tendecias de la nueva música hecha en español en Latinoamérica.

Mientras que en la urbanización Vista Alegre, a apenas unos  kilómetros de la futura “zona ruda”, se gestaba la mutación de la miniteca Aseo Urbano a la longeva banda Desorden Público, en la parroquia pequeños colectivos organizados hacían su trabajo: rodar la “skasa” información que solo algunos privilegiados lograban traer de sus viajes por el sur.

Una pieza fundamental de la historia fue el colectivo musical Anacreonte: famoso por la publicación y la elaboración artesanal del fanzine “Anacreonte en Horas Muertas”. Solo un poco más adelante, la pachanga que se aproximaba decantaría en las famosas fiestas “2-tone” de la época en León de Payara, con la particularidad que para entrar a estos saraos había que traer trapos blancos y negros. El resto consistía en pasarla bien escuchando ska y salsa brava: combinación explosiva que redundaría en la inspiración de las bandas que estaban por nacer.

Empieza entonces la época de oro del ska en Venezuela, con un conjunto de bandas nacidas en la parroquia y sus proximidades que, con una libre interpretación de su contexto, hacen sin proponerlo lo que algunos llaman la tercera ola del ska: una tropicalización de la avalancha venida de Europa (luego de su matrimonio con el punk).Había nacido el ska venezolano.

Bandas como  Buque Negrero, Onice, NTN (en su primera formación), La Tribu, El Escuadrón Mete la Pata , Dur Dur y la extinta Sin Sospechas (ahora BigMandrake), se alzaron con popularidad entre los jovenes de Caricuao, quienes encontraban en este ritmo contagioso una alternativa al Tecnotronic y la música disco, impuesta por las radios de la época.  Muy cerca sonanban también los contratiempos de Palmeras Kanibales, Cebollas Ardientes , Skabiosis, Arawaks y Allanamiento Moral, entre otras. Era  cuestión de tiempo para que naciera un festival organizado por los colectivos.

Los padres del Festival Skaricuao sin duda fueron iniciativas como “La Reunión de Los Republicanos”, en la biblioteca Aquiles Nazoa, y las Fiestas “Rockolacreonte” del colectivo Anacreonte, para que finalmente a mediados de los noventa sonara por vez primera el nombre Skaricuao como festival de ska y reggae de la parroquia. Pasaba además que, en la otra esquina de la urbe, la fundación Nuevas Bandas hacia el festival 1,2,3 Ska.

A mediados de los dos mil, se empieza a generar una nueva ola de jóvenes que quieren hacer ska en la parroquia, esta vez con una carga importante de punk (UD-Ska, Zoociedad, Los Kiwis y Los Que Sobran). Muy cerca sonaban también Oeste Santo, Lebronch y The Raskas. Por otro lado, la movida reggae hace lo suyo y crece exponencialmente luego de la venida de varios artistas latinoamericanos, entre ellos Fidel Nadal, Pablo Molina, Cultura Profetica y Los Cafres. Esto le inyecta oxígeno a la movida y sangre a las nuevas bandas para seguir el legado de la vieja guardia.

Timidamente empieza una convocatoria que gana adeptos y finalmente el festival empieza como una pequeña muestra de bandas de la parroquia en una pequeña tarima en la estación del metro Zoológico.  Corre el año 2008.

Cada año, luego de esta experiencia, la organización de los colectivos es proporcional a la experiencia: se comienza la toma del antiguo anfiteatro de la estación (hoy el Skatepark), para finalmente en 2011 regresar a la plaza central de la estación Caricuao, esta vez con una convocatoria que supera a las 5000 personas. Trasciende además que la edición 2011 es la primera vez que un festival de ska es transmitido a nivel nacional por un canal de televisión. La cosa iba en serio.

El festival busca servir de vitrina a las nuevas propuestas de ska de bandas emergentes de la ciudad, además maneja como punto de honor, mantener la invitación a bandas del resto del país. Sigue la tarea pendiente de una banda internacional, pero esta cada vez más cerca lograrlo, en vista de las muchas solicitudes de bandas internacionales que reconocen el prestigio del festival de ska más grande de Venezuela. La historia se sigue escribiendo. No estamos jugando carritos.